Hace un año iniciamos esta serie de Jornadas técnicas de Reiki con el fin de especializar la formación de Reiki que se da en los seminarios generales. La densidad de la materia y prácticas en los cursos generales no permite dedicar el tiempo a la especificidad de patologías concretas. Y cada patología o afección, incluso las más importantes y problemáticas tienen un tratamiento específico. En el caso de la enfermedad oncológica, tan extendida en el mundo además, hay dos aspectos importantes a tratar como es la parte física de la enfermedad y la parte psicoemocional. Ambas se pueden tratar específicamente con Reiki coadyuvando así a un complemento muy eficaz para el proceso de curación.
Teniendo en cuenta que el taller anterior tuvo mucho éxito y se completó, hemos decidido repetirlo de nuevo, para que aquellos que no lo hubieran podido hacer en aquel momento o aquellos que hayan aprendido Reiki en el transcurso del año, puedan acceder a esta información.
Actualmente, el cáncer es una enfermedad que, desafortunadamente, se extiende más cada día y cuyas estadísticas de crecimiento poblacional no son halagüeñas. Y es conocido el padecimiento que desde el punto de vista físico y mental sufren los enfermos y sus familiares, tanto por los síntomas de la misma enfermedad como por los efectos secundarios de los tratamientos (intervenciones quirúrgicas, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia y otros tratamientos experimentales).
Es raro hoy en día que no haya más de un caso de cáncer en cada familia, y que no tengamos familiares o amigos con esta enfermedad. En mi caso, también, claro, lo veo en mi entorno . He visto y veo de cerca el sufrimiento de familiares y amigos y he visto a lo largo de estos años el padecimiento de todos los pacientes que han acudido junto a mi marido, el Dr. Tikara Otomo, en busca de tratamientos alternativos como la ozonoterapia, entre otros. Por esta razón, veo constantemente muy de cerca esta enfermedad y de cuántas maneras interfiere durante años, o para siempre, la vida del enfermo y de su entorno.
El uso de Reiki en el ámbito hospitalario mundial, está bastante extendido, aunque en España esté prohibido desde 2021, sin razones evidentes, puesto que hay muchos estudios a lo largo del mundo de sus beneficios como terapia complementaria sobre el dolor, los efectos secundarios de la quimioterapia, la inmunoterapia y otros tratamientos, y sobre la ansiedad de los enfermos. Esto mismo y más beneficios hemos comprobado, yo y mis alumnos hace unos cuantos años. Expondré más adelante, solo algunos ejemplos. En países como EEUU, Australia, Reino Unido o Canadá, por citar algunos, está muy extendido el uso de Reiki como terapia complementaria en oncología, tanto para tratamiento de dolor como para el importante estado psicoemocional, aliviando la angustia y el miedo. Añadiré algunos enlaces al final de este artículo.
He tenido muy buenos profesores de Reiki, muy experimentados, todos ellos, salvo uno, japoneses, y cuya enseñanza ha bebido de las fuentes directas de Reiki en Japón y nos han transmitido una enseñanza muy pura y directa y muy «técnica», basándose en el funcionamiento del cuerpo humano, de sus sistemas, de la generación y desarrollo de las enfermedades y de la importancia fundamental del tratamiento de la mente, como motor de mejora del cuerpo físico. Uno de ellos además, al cargo de una clínica de Reiki en Hiroshima, donde los casos de cáncer perduran desde la explosión de la bomba atómica en esa ciudad, por lo tanto es una de sus especialidades.
Al mismo tiempo, desde hace veinte años he trabajado junto a mi esposo, el Dr. Tikara Otomo, atendiendo como una de sus especialidades, a enfermos de cáncer. Esto me ha hecho aprender mucho sobre esta enfermedad y hemos tenido la oportunidad de tratar a algunos de ellos que creían en los beneficios complementarios de Reiki.
Reiki puede emplearse desde el mismo momento del diagnóstico de la enfermedad. Un momento traumático para la mayoría de las personas. En esta fase es esencial abordar este momento psicológico. Con Reiki se puede tranquilizar, eliminar el miedo y la angustia, intervenir sobre el Sistema Nervioso Central , sobre las alteraciones del sueño y muy específicamente sobre los miedos, el miedo a la enfermedad y el miedo a la muerte, tan propios del estado psicoemocional de esta enfermedad. tenemos que tener en cuenta además, que estos estados no solo provocan malestar emocional, sino que el malestar emocional provoca producción de toxinas, radicales libres y aumento de cortisol en una retroalimentación diabólica que repercute en crear un territorio físico perjudicial para le enfermedad.
Posteriormente, suele haber una intervención quirúrgica. Aquí Reiki se puede usar de diferentes maneras. Aparte de asistir al enfermo para eliminar el miedo a la cirugía y a todo el entorno situacional, puede utilizarse después para cicatrizar mucho más rápidamente y favorecer la desinflamación de tejidos y órganos. Está altamente constatado el alto efecto cicatrizante de Reiki sobre cualquier tipo de heridas, dotando de rapidez a este proceso tanto en los tejidos más externos como más internos y profundos.
Después de la intervención, empiezan los tratamientos. Radioterapia, Quimioterapia, inmunoterapia y otros tratamientos experimentales que se utilizan hoy en día. La mayor parte de estos tratamientos tienen un sinfín de efectos secundarios que afectan notablemente al estado físico y psicológico de los afectados. Está muy constatado por hospitales de todo el mudo como Reiki ayuda de manera importante en aliviar todos estos efectos. No solo se utiliza Reiki en el mismo momento de recibir la quimioterapia, para calmar la ansiedad que en muchas personas produce, sino sobre los efectos posteriores. Recibir Reiki con asiduidad en esta fase alivia todos los efectos y hace que el tratamiento quimioterapeútico se lleve mejor en cuanto a vómitos, cefaleas, fiebre y malestares diversos y múltiples. En este período igualmente tratar el estado psicoemocional es fundamental porque aporta una mayor fuerza anímica y energía lo que impulsa una salud mental más fuerte, lo que repercute en una menor acidificación del cuerpo y esto promueve que las células cancerígenas no avancen más.
También, utilizando Reiki asiduamente se promueve la prevención de que surjan metástasis, ya que constantemente se protege todos los tejidos y áreas con un terreno propicio de defensa al fortalecer el sistema inmunológico, potenciar el buen funcionamiento del sistema depurativo, sanguíneo y linfático. La energía Reiki por su alta vibración y frecuencia tiende siempre a equilibrar, a restaurar, a promover el estado natural y funcionamiento correcto de cada órgano. Un buen terapeuta de Reiki debe conocer a la perfección todo el funcionamiento de los sistemas del cuerpo, el mecanismo de las toxinas, las zonas donde tienden a aparecer las metástasis, cómo tratar las zonas afectadas y al mismo tiempo proveer al cuerpo de un estado general físico y psicológico óptimo. Así como diversas técnicas específicas para eliminar los componentes tóxicos de los tratamientos, potenciar el buen funcionamiento del sistema linfático, conocer las gradaciones que indican el estado del órgano o los órganos implicados y afectados para poder actuar sobre ellos.
Como hemos mencionado en varias ocasiones más arriba, el estado psicoemocional es fundamental. UN estado psicológico donde abunda el estrés, la angustia y el miedo, es un estado que crea continuamente en el cuerpo un caudal contínuo de toxinas y esto potencia el desarrollo de la enfermedad. hay numerosísimos estudios de neurociencia hoy en día que demuestran que el estado mental genera beneficio directo en la salud o enferma más. En consecuencia hoy en día, en la medicina integrativa y ámbitos de la salud integral, se prioriza y no se olvida, este hecho priorizando el trabajo psicoemocional desde muchos campos y terapias complementarias: Reiki, yoga, musicoterapia, meditación, técnicas de respiración, y muchas más. En los hospitales más avanzados del mundo donde el concepto de salud integral está muy asumido, se utilizan gran parte de estas disciplinas o técnicas terapeúticas.
Un practicante de Reiki profesional debe saber tratar de forma general y específica todo el estado psicoemocional y cada una de las emociones negativas y aflictivas que el paciente expresa y sufra. Debe conocer a la perfección las diversas técnicas y el mejor modo de comunicarse con los enfermos para poder profundizar en su estado anímico y mejorarlo al máximo porque un tanto por ciento muy alto de la recuperación radica aquí, aunque este hecho la medicina convencional y también una buena parte de la integrativa, no lo tenga en cuenta y solo se base en tratar el cuerpo físico y su enfermedad.
Por último, si el enfermo llega al punto final sin que los tratamientos hayan conseguido su recuperación , Reiki uede utilizarse en esta fase de una forma muy importante, aliviar y eliminar la angustia y el miedo a la muerte. Puede proporcionar la paz necesaria para afrontar el final de la vida y la despedida. Hemos tenido experiencias también en este etapas y hemos podido comprobarlo.
Todo lo escrito en este artículo no es solo mera información teórica. Es no solo una síntesis de numerosos estudios que se han desarrollado por el mundo, sino el fruto de nuestra propia experiencia.
Como ejemplo, solo menciono dos casos. Ambos de cáncer en cerebro con pronóstico grave y poco esperanzador. Desde el principio estuvieron recibiendo sesiones de Reiki. Y, aparte de tratamientos alternativos como ozonoterapia , ambos salieron adelante. Sus tumores respectivos les afectaron respectivamente por su localización al área afectiva y al área más verbal y tras etapas difíciles, ambos no solo recuperaron sus habilidades y se integraron a sus respectivos trabajos, sino conservaron un estado general de afrontamiento muy notable. Hoy en día están activos en su vida normal y siguen beneficiándose de las sesiones de Reiki.
IMPARTE: Isabel Pesquera. Maestra Shihan. Diplomada por el Instituto de Jikiden Reiki de Kyoto
HORARIO: De 10.00 a 19.00 hrs.
PRECIO: 150 €