La ansiedad por comer es una expresión psicológica específica de la ansiedad general. Muchas personas el exceso de preocupaciones sistematizado y continuo, las emociones dolorosas y profundas no expresadas durante largo tiempo (tristeza, culpa, resentimiento…, el estrés no liberado y contenido, lo canalizan a través de comer compulsivamente y a deshora, convirtiéndose progresivamente en una adicción. Al mismo tiempo, los efectos psicológicos de esta adicción impactan no solo físicamente sino en el bienestar emocional.
La comida se utiliza en estos casos como un calmante emocional rápido, como una vía de escape del malestar emocional. Lo que se busca inconscientemente es regular una emoción aflictiva que no se puede sostener o gestionar. No es que se tenga realmente hambre es que se necesita calmar el dolor emocional.
Se inicia un mecanismo de autojustificación a través de una argumentación de que esa necesidad es una cuestión puramente fisiológica, que se gasta mucha energía con el estrés al que está sometida esa persona y por eso se necesita reponerla. . En fases de mucha autoexigencia, productividad, presión laboral o familiar se dejan de escuchar las señales del cuerpo. Y la comida se convierte en un ancla, una forma de volver al cuerpo y olvidar o tapar el incesante pensamiento y sentimiento que daña.
Generalmente, lo que se come preferentemente es dulce y productos ultraprocesados porque el azúcar que contienen provoca la liberación de dopamina y serotonina a nivel cerebral y otorga una sensación rápida de alivio y placer, por lo que se obtiene un consuelo aparente.
Inmediatamente después aparece el sentimiento de culpa, también los kilos, y la persona se introduce en un círculo de juicio interno dónde siente vergüenza y se pregunta ¿ Por qué lo hago de nuevo si sé que me perjudica? Aquí la autoestima empieza a declinar cada vez más y la ansiedad producida por la misma situación dolorosa de origen aumenta con la aparición de esta adicción que lleva al juicio continuo. Se autocritica con el pensamiento de que es debilidad y falta de fuerza de voluntad, pero no, es un mecanismo del cerebro y de la mente. Cuanto más se quiere controlar más fuerte se vuelve el deseo, y la ansiedad por comer.
La ansiedad por comer no es el problema, es la alarma.
En estos años, muchas personas han venido expresando este problema para tratarlo una vez que se dan cuenta que no es solo un capricho o una mera necesidad corporal, y que además, están ganando kilos progresivamente.
Vamos a exponer el último caso de esta modalidad de ansiedad como ejemplo de su tratamiento con Reiki, aunque cada caso tiene sus especificidades y sus tiempos.
PACIENTE: mujer de 37 años
PROFESIÓN: Empresaria
MOTIVO DE LA CONSULTA: Ante los constantes problemas administrativos y económicos de su empresa, empieza a tener mucha ansiedad enfocada en comer a todas horas y compulsivamente. Además tiene angustia y no tiene ganas de hacer nada.
CORRELATOS FÍSICOS: Diarreas constantes en determinaos períodos horarios. Las pruebas diagnósticas no mostraron ninguna patología.
1ª sesión: Tratamiento psicoemocional general para comenzar a aliviar el estado de desasosiego y angustia general. Se trata toda la cabeza para empezar a calmar el sistema nervioso central, neuronal, equilibrar la razón y la emoción. Se trata garganta, timo-corazón, plexo solar para calmar la angustia y el miedo fundamentalmente, y abdomen para tratar las diarreas y potenciar la fortaleza interior .
2ª sesión: Se empieza a tratar con la técnica Sei heki chiryo para eliminar específicamente la ansiedad por comer. Con esta técnica se «recuerda» a la parte inconsciente del paciente que debe eliminar esa incorrección que no pertenece a su naturaleza original. Es como desmontar un patrón. Es una técnica que desprograma patrones autoprogramados .
3ª sesión: Expresa mejoría progresiva. Come menos y las diarreas van disminuyendo. Ya no son todos los días. Se encuentra sin tanta rumiación de pensamientos.
4ª sesión: En una evaluación entre 1 y 10, expresa un 8 de mejoría.No tiene ninguna diarrea. Ve toda la situación generadora del problema con mayor tranquilidad, de forma más clara.
La desidia ha empezado a desaparecer y ha empezado a hacer deporte. Se observa un cambio claro en la forma de vestir y acicalarse, con mayor esmero y cuidado personal.
5ª sesión: Está muy tranquila y ya ha desaparecido la ansiedad por comer. También las diarreas.
En todas las sesiones se hizo tratamiento de cabeza, garganta, timo-corazón, plexo solar y abdomen y se hizo el tratamiento psicoemocional Sei heki chiryo para eliminar la ansiedad por comer.