Entre los innumerables miedos a los que nuestra mente nos suele exponer están los miedos a trasladarnos y cambiar de lugar, miedos que implican salir de nuestra zona de confort , y a estos están a su vez condicionados por los medios de transporte que utilizamos.

Indudablemente, en el palmarés de los medios de transporte que más miedo nos suscitan están aquellos que dejan de tener contacto con el suelo que nos sustenta porque nos hacen sentir aún más inseguros y lejanos de todo lo que nos da más seguridad y se mueven a través de elementos no firmes, como el aire y el agua. Y así, como no es tan usual trasladarse en barco, si es a veces casi inevitable en muchos casos, la opción del avión, que junto al tren y al automóvil, son medios hoy en día comunes y obligatorios.

Trasladarse en avión y, aún más, si el recorrido es en gran parte sobre el Océano, da una sensación de volatibilidad y de lejanía del medio terrestre para el que fuimos creados. Por estas razones, ya en sí mismo, siempre hay un perjuicio casi natural y soterrado cuando el avión despega. Pero si encima hemos tenido alguna incidencia en alguna ocasión, el temor natural cambia a un pánico que nos impide en muchas ocasiones llevar a cabo un viaje necesario o placentero, a no ser que uno se «emborrache» literalmente con fármacos o, como hacen algunas personas, con alcohol.

El placer de ver a alguien querido o conocer algún lugar deseado o asistir a una reunión obligada de trabajo o simplemente, tener que acudir a una celebración u obligación familiar o personal, se convierte así en una tortura que o bien obliga a la persona a no llevar a cabo ciertos deseos o a no poder cumplir con ciertas obligaciones familiares, personales o laborales.

Con la técnica de tratamiento psicológico de Reiki , Sei Heki, este enorme problema que puede interferir gravemente en la cotidianeidad de las personas, puede resolverse. Voy a exponer tres casos:

PRIMER CASO. Con Reiki presencial. Hace unos años, mi hermana, que es una de esas personas que sufre mucho con los viajes en tren y avión, logró venir a Santiago desde Madrid para poder reunirnos y vernos. Para poder volar en avión tuvo que tomarse un ansiolítico, pero el día que debía regresar , horas antes de tener que trasladarnos al aeropuerto, se vió sorprendida por una fuerte crisis de pánico. La convencí para que se dejase hacer Reiki con este tratamiento en vez de volver a tomar otro ansiolítico que ella, en realidad, rechazaba tomar. Allí mismo, en el jardín de mi casa, durante unos treinta minutos, le hice Sei heki con el tema «no debes tener miedo a volar en avión». Cuando terminamos, justo antes de salir para el aeropuerto, se sentía muy bien, muy tranquila. Por desconfianza y asombro de que se encontrase tan bien, llevaba el ansiolítico en el bolsillo, pero cuando llegó a Madrid, me llamó y me dijo que había hecho el viaje fantásticamente bien y que la pastilla aún seguía en su bolsillo. No había habido necesidad de ella.

SEGUNDO CASO. Con Reiki a distancia. Una de mis hijas, que también vive en Madrid y a la que le ha encantado siempre viajar, tuvo en una ocasión un vuelo con muchas turbulencias. Tuvo muchísimo miedo y a partir de entonces, el miedo a volar en avión se convirtió en una tortura porque le suponía o viajar en avión y buscarse recorridos más complicados en otros transportes, o no viajar. Hasta que un día le dije que le hacía Reiki para ese problema. Ella, incrédula, aceptó antes de emprender un viaje en avión que debía hacer. Hice la misma técnica con el mismo tema que en el ejemplo anterior y el resultado fue que voló tranquilamente. Durante un tiempo, cada vez que quería o necesitaba volar en avión, me llamaba y me pedía el correspondiente Reiki. Después, ya no lo necesitó más. El nudo traumático de aquel turbulento viaje desapareció.

TERCER CASO. Autotratamiento combinado con Reiki presencial. En este caso fui yo la involucrada. En el año 2018, fui de viaje a Japón. Iba ilusionadísima, pero unas cuatro horas antes de llegar al destino, me puse muy indispuesta. Por alguna razón, empecé a sufrir de diarrea continua, fuerte indisposición general; de ahí a sentirme mal y , además, encerrada en un avión yendo a un país extranjero, creó el escenario idóneo para iniciarse un proceso de ansiedad que desencadenó en un estado de estrés tal que creí que no saldría de allí. Mi esposo, como podía, me ponía acupuntura y trataba de sosegarme, pero en un avión es difícil estar atendiendo entre los asientos. No llevábamos a mano ningún ansiolítico y mi malestar general físico continuaba. Al mismo tiempo, trataba de que nadie se enterase, no me gusta que nadie se entere de mis malestares. Después de aterrizar, y durante todo el proceso de desembarque, de aduanas, etc…y del viaje hasta el hotel en una megalópolis como Tokyo, mi estado de estrés me hizo pensar seriamente en acudir a un hospital, pero llegados al hotel, y nuevamente atendida por mi esposo con acupuntura y Reiki, me fui calmando. El consecuente problema se inició después…. ¿Cómo iba a volver a subir al avión de regreso? En mi mente, todo el trayecto de vuelta, de más de doce horas, se me hacía como cruzar un abismo. ¿Cómo poder volver a mi casa? ¿Cómo poder disfrutar de quince días en Japón sin esta obsesión? Claro, empecé a tener pesadillas con aviones y el viaje de vuelta. Pero entonces, empezamos a hacer Reiki todos los días, todas las noches.

Yo me hacía Reiki Sei heki mientras viajaba en trenes por Japón de un lugar a otro para eliminar la ansiedad que me había producido el vuelo a Tokyo y también me autotrataba el miedo a coger el avión. Mi marido, por otra parte, me trataba todas las noches para mi estado de estrés post traumático y me hacía Sei heki para eliminar el miedo a volver en avión.

Las pesadillas se fueron reduciendo, mi estado de ansiedad rebajándose pudiendo disfrutar poco a poco del viaje por el país. Los dias anteriores a tomar de nuevo el avión, redoblamos el tratamiento y pude volver con bastante tranquilidad.

Como por razones familiares estamos obligados a ir a Sao Paulo cada dos años, cada vez que tocaba viajar durante esas diez horas mi mente volvía a los miedos a viajar en avión, ya que aquel viaje a Tokyo me causó un verdadero impacto. Entonces, dias antes siempre retomaba mi autotratamiento para eliminar el miedo a viajar en avión, pudiendo realizar los vuelos con sosiego.

Isabel Pesquera

Maestra Shihan diplomada por el Instituto de Jikiden Reiki de Kyoto

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