Antecedentes
Fue el médico austríaco Franz Anton Mesmer (1734-1815) quien aseguró que los seres vivos emitían un campo magnético y por lo tanto podrían sufrir la acción de campo magnético externo con finalidad terapéutica. Sin embargo, la ciencia de su época (y en la actualidad) ha condenado tales ideas como propias de pseudociencia o sea charlatanismo.
Actualmente se sabe que los seres vivos son capaces de generar campos magnéticos, pero como son muy débiles solo pueden ser detectados por instrumentos muy especializados. Lo que es importante resaltar es que el hecho de que los diferentes órganos son emisores de campos magnéticos puede dar lugar a avanzar en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades.
Actualmente existen dos áreas de investigación que relacionan el campo magnético con los seres vivos: la Magnetobiología y el Biomagnetismo.
Magnetobiología: – estudia los efectos que producen los campos magnéticos externos en los organismos tales como capacidad de orientación de animales, y los posibles efectos dañinos a la salud producidos por ondas como las de la telefonía móvil.
Biomagnetismo:- estudia las mediciones de los campos magnéticos generados por los seres vivos. Es un área nueva que inicia su andadura en los años 70. El resultado de esos estudios puede abrir nuevas alternativas diagnósticas y terapéuticas.
Fundamentos
El organismo vivo es un complejo universo de iones en movimiento. Vida = movimiento. Cuando el movimiento cesa se produce la muerte.
Hay iones cargados positivamente y los hay que lo están negativamente, también llamados cationes y aniones. Su distribución ordenada a ambos lados de las membranas celulares permite crear diferencia de potenciales denominados potencial de membrana, o voltaje.
En las neuronas conductoras de estímulos el cambio en el potencial de membrana es lo que permite que los estímulos viajen al cerebro y de este a la periferia por ejemplo, cuando se produce un estímulo nocivo y percibimos dolor.
El hecho experimental que demuestra que la colocación de un imán de neodimio con el polo norte aplicado sobre el área de la piel dañada produzca analgesia, nos indica que el imán ejerce una acción sobre el potencial de membrana haciendo que las despolarizaciones cesen y con eso la interrupción de la conducción nociceptiva.
Igualmente, ante la contracción en el músculo esquelético como en el calambre o en el músculo liso produciendo un cólico, el polo norte de un imán de neodimio produce un rápido alivio porque la atracción que ejerce sobre los iones calcio de signo positivo permite que estos abandonen el interior de las células produciendo relajación.
El beneficio de la magnetoterapia se verifica también en los procesos inflamatorios, infecciosos. Por ejemplo, las cistitis recurrentes tan frecuentes en la población se resuelven con imanes sin que sea necesario el uso de antibióticos.
Magnetoterapia en cáncer
En 2017 tuve por primera vez la ocasión de observar el efecto reductor del campo magnético en tumores cuando me consultó una paciente con tres tumores pequeños de vejiga, era su séptima recaída y estaba programada la cirugía para 2 meses después. Además de recomendar el uso de imán con su polo negativo sobre la vejiga durante las noches, le apliqué la ozonoterapia con autohemoterapia mayor y le recomendé la toma de alcalinizante urinario. Cuando se presentó para operarse no se pudo sacar ningún tumor ya que no se veía. Se hizo biopsia y el resultado mostró ausencia de células tumorales.
La segunda vez que pude comprobar el efecto de la magnetoterapia en los tumores fue con una metástasis hepática de un tumor primario de ovario. El tumor tenía la dimensión de 2,2 cm en mayo de 2020 y no se detectó en el enero de 2021.
Un tercer caso muy ilustrativo es el de un paciente con 7 tumores, 4 en el pulmón derecho, uno en el supra renal derecho, otro en la quinta vértebra lumbar y otro en la séptima cervical y primera dorsal lo que le producía dolor intenso en el brazo derecho. A ese paciente además de la ozonoterapia con autohemoterapia mayor, le apliqué imanes en 4 de sus tumores, quedando 3 sin la magnetoterapia. Al cabo de dos meses en un TAC de control se observó reducción en los cuatro tumores en los que se aplicaron magnetoterapia, en los 3 en los que no se habían colocado imanes se observó un discreto aumento.
En los tumores mamarios en los que su dimensión se puede controlar mediante la palpación se observan reducciones claramente comprobables. En uno de los casos se llegó a no poder palparse cuando finalmente fue citada por el servicio de oncología para iniciar el tratamiento convencional.
Es importante resaltar que en los estudios se han controlado los posibles sesgos. En los dos primeros casos mencionados no hubo interferencia de ningún otro tratamiento, ni convencional ni alternativo, como tampoco se les ordenó ningún tipo de dieta alimenticia. En el tercer caso, sí se estaba aplicando quimioterapia, pero de forma irregular ya que su estado empeoraba después de cada sesión. En cualquier caso, la quimioterapia no pudo haber tenido papel alguno en las reducciones observadas, ya que, en tal caso, se habría observado reducciones en los 7 tumores.
Mecanismo de acción
En los tratamientos se utilizaron discos de imanes de neodimio de 12.000 Gauss, 25 mm de diámetro y 7 mm de espesor, con un campo de acción de 100 mm. En lugares donde el tumor estaba a una profundidad mayor se aplicaron dos imanes (uno sobre el otro) incrementando así su poder de penetración.
El polo norte, o negativo, ejerce atracción sobre los iones positivos. Si los iones son de sodio se calcula que un imán con las características mencionadas lo hace con una fuerza de F = 2,4.10-18N si la partícula se mueve a una velocidad de 4 m/seg, y F= 1,8.10-17N si la velocidad del íón es de 30 m/s.
Ese cálculo es procedente si el movimiento de la partícula es circular uniforme y el vector v forma un ángulo 90 grados respecto al vector B. Estas circunstancias no se aplican a todo el conjunto de partículas en movimiento, pero afectarán a una cantidad suficiente como para provocar un acúmulo de iones positivos en el exterior de la membrana celular provocando un estado que llamamos de hiperpolarización. El cambio del voltaje de las membranas y la alteración de los niveles de PH provoca la muerte celular y por consecuencia la reducción tumoral.
Dr. Tikara Otomo