En los países en los que Reiki está introducido en el ámbito hospitalario (Reino Unido, EEUU, Canadá, Australia, entre otros) una de las áreas en las que más se utiliza esta terapia es en pediatría debido a los excelentes resultados obtenidos. Fuera del entorno hospitalario, también es utilizado en clínicas y centros terapéuticos en el área psicológica y clínica para tratamiento de diversas patologías y trastornos neuropsiquiátricos como TDHA, TDA y trastornos del espectro autista.

En otros ámbitos y en las alteraciones más habituales de los estados de los bebés propias de las diversas etapas hay muchos estudios sobre sus beneficios. Nuestra misma experiencia, tanto en bebés, niños y adolescentes , lo avala.

Los efectos positivos de Reiki son más elocuentes, visibles y rápidos cuanto menor edad se tiene. Esto es así porque la conexión natural con la misma naturaleza de la energía Reiki está menos «contaminada» y los condicionamientos, sociales, familiares, mentales y de todo tipo están menos presentes y la pureza de la esencia de un ser humano está aún más intacta. Cualquier problema similar que surja en un niño y en un adulto tiene un tratamiento notablemente más corto en el caso de los primeros.

Los bebés presentan en sus primeros meses y años de vida diferentes alteraciones físicas y emocionales que son debidas a múltiples factores, tanto de tipo afectivo, alimentarios o nutricionales, del entorno, de las condiciones del nacimiento, entre otros, sin contar aquí, aquellos que traemos del inconsciente familiar o colectivo que, de igual manera y de forma sutil y silenciosa, Reiki aminorará o eliminará.

Entre las alteraciones más comunes que, en más o menos medida, los bebés sufren en sus primeros meses, podemos señalar los cólicos. Los cólicos se caracterizan por un llanto frecuente, prolongado e intenso, o irritabilidad en un bebé sano que parecen estar producidos por dolor abdominal. Este dolor continuo produce más estrés al niño y a los padres, y le genera más gases. Puede ser frustrantes para los padres porque la aflicción del bebé se produce sin razón aparente. Estos episodios suelen producirse durante la noche. Los episodios de cólicos alcanzan su punto máximo cuando el bebé tiene aproximadamente 6 semanas y disminuyen de forma significativa después de los 3 o 4 meses de vida. Aparte de masajes en la espalda y otras recomendaciones, Reiki le ayudará en su relajación general porque actuará en el aspecto físico y al mismo tiempo sobre su sistema nervioso central.

En otras situaciones, como los niños de Alta Demanda, que no se considera un trastorno en sí mismo, sino que tienen un temperamento caracterizado por su dinamismo, hipersensibilidad, exigencia de cercanía y lloros ante la falta de esta, dificultad para conciliar el sueño y para gestionar sus emociones, Reiki puede ayudar a equilibrar todos estos aspectos, aportándoles una transformación de estos rasgos ya que Reiki no solo interviene en el área neurológica, sino mental, tanto consciente como inconsciente.

Lo mismo ocurre sobre niños con miedos, tanto en edad escolar, como miedos no expresados en edades más tempranas y sobre las alteraciones del sueño que puedan producir estos. Al hacer Reiki se actúa sobre el sistema nervioso central, sobre el equilibrio razón/emoción y el sistema simpático/parasimpático tratando todas las zonas de la cabeza y otras zonas relacionadas con el trastorno o las emociones alteradas (riñones, corazón, pulmón…) ya que cada órgano o zona del cuerpo está vinculada a emociones determinadas.

En el caso de trastornos neurológicos o neuropsiquiátricos, como TDA, TDHA o espectro autista, por citar los más conocidos y diagnosticados cada vez con mayor frecuencia en los últimos años, hay ya unos cuantos estudios sobre los beneficios de Reiki. En general, uno de los beneficios más notables de Reiki es la reducción del estrés y la ansiedad asociados a los niños y a sus padres. Los patrones de sueño se hacen más saludables. Reiki facilita el reforzamiento de la concentración y la atención lo que proporciona mayor capacidad para enfocarse en las tareas, seguir las instrucciones de cualquier tipo y ayudar a gestionar sus emociones. También a controlar su impulsividad y su excesiva actividad. Para los casos de los niños con TEA (trastornos del espectro autista) uno de los beneficios más llamativos es que contribuye a una mejor comunicación con su entorno familiar y social. En estos casos, se consiguen mejores beneficios si se trata igualmente a los padres ya que se rebaja la angustia, ansiedad y estrés del conjunto familiar y se actúa como en una caja de resonancia. Lo más recomendable además, es que los mismos padres aprendan a hacer Reiki.

Para finalizar, las sesiones de Reiki para niños y bebés tienen una duración más corta, pueden estar sostenidos y acogidos por sus propios padres y pueden incluso estar leyendo o jugando con cualquier material. Se suele recomendar empezar con sesiones muy cortas e ir ampliando el tiempo sin nunca llegar a ser el período de 45 a 60 minutos mínimo dedicados a un adulto.

En general, Reiki conduce a un paulatino aquietamiento, que es la propia naturaleza de Reiki, contribuyendo, más allá del aspecto físico, a reencontrar la conexión con nuestra quietud interior.

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